Festival de Qing Ming 清明 (qīng míng)

La cultura china honra a sus antepasados sobre todas las cosas, ya que considera que su paso por la tierra dejó una enseñanza fundamental para el desarrollo de las generaciones posteriores. Si bien los ausentes son recordados a diario por sus descendientes, existe un día especial en el cual se les rinde tributo. Se trata del Festival de Qing Ming (清明 qīng míng).

Esta celebración transcurre en plena primavera china, pudiendo caer entre el 1 y 6 de abril del calendario lunar. Según la antigua tradición, la familia debe reunirse ese día y concurrir al cementerio para limpiar y pintar las tumbas de sus familiares. También se dejan ofrendas tales como la comida que más le gustaba al difunto (entre las cuales está el infaltable pote de arroz), bebidas, flores e incienso. Incluso, en un sector del cementerio, que se emplaza en lugares a campo abierto o montañas, existen braseros donde la gente quema réplicas de billetes, ropa y otros objetos. Este ritual se relaciona con la creencia de que quienes habitan en el más allá necesitan de estos elementos para emprender una nueva vida.

 

Día de campo

Debido a que el festejo es en época primaveral, la gente aprovecha para pasar todo el día al aire libre. Se disfruta de un gran banquete frío, debido a que ese día no se enciende el fuego, razón por la cual también se lo llama Han Shi, es decir, “el día de la comida fría”. Además, se organizan juegos, se remontan barriletes y por la noche se ilumina el cielo con los faroles rojos de papel.

En la antigüedad, durante la Fiesta de Qingming, se plantaban árboles y esto inspiró a muchos poetas quienes para referirse a esta celebración decían: “Los álamos y sauces verdes se asemejan al humo e inundan las calles”, refiriéndose a la gran cantidad de estas especies que eran plantadas. Por eso a este día también se lo llamaba el Día del Árbol.

 

Origen del festejo

Según se sabe, el día de Qing Ming se creó en honor a un fiel ministro del estado de Jin, llamado Jie Zitui. Él servía al príncipe Chong Er, quien se vio obligado a exiliarse cuando se desato una guerra civil en su país. El ministro lo acompañó y defendió durante toda esa penosa etapa. Una vez finalizada la guerra, el principe volvió a su estado, y se convirtió en emperador «Jin Wen». Recompensó a los hombres que lo acompañaron y lucharon por la patria, pero olvidó a Jie Zitui; éste consideró que ya no lo necesitaba, por lo cual tomo sus cosas y se recluyó en el monte Mianshan junto a su madre. Cuando el emperador advirtió su error  fue a buscarlo, pero este no acepto volver. Intentando persuadirlo para que lo haga, ordenó quemar el monte para que se vea obligado a salir. Pero las cosas no salieron bien y el ministro murió entre las brasas junto a un árbol. Para recordarlo, Jin Wen ordenó que este día fuera el Día «Han Shi», es decir el día sin fuego, de donde surge que se debe comer únicamente comida fría. El siguiente año el emperador visitó la montaña y descubrió que del viejo sauce había crecido un brote, entonces decretó que ese día sería el Qing Ming.

 

 

 

 

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