La magia del Jade

La cultura china considera que la piedra de Jade es la esencia misma de la tierra y el nexo entre el ser humano y el cielo, por lo cual es una de las gemas más respetadas.

Según la creencia oriental sus poderes no sólo alcanzan a los vivos, sino que antiguamente se acostumbraba cubrir con ellos a los cadáveres antes de enterrarlos. Se les colocaba jade en los agujeros de la nariz, la boca, los oídos y los ojos para que el espíritu se purifique y vaya al cielo.
A los emperadores, se los cubría con una especie de manta hecha con piedras unidas con hilo de oro.

En China existe una cadena montañosa de, aproximadamente, 3000 kilómetros, llamada Kun Lun que es recorrida por un río y precisamente de allí se extrae el jade. Una antigua historia da cuenta que de ese río se obtenían piedras de diferentes colores y esto dependía del momento social que se vivía en el imperio. Cuando reinaba la felicidad, era rosa; en época de guerras, negro; en momentos de gran desarrollo, verde; en época de paz de color blanco. Esto significa que el jade cambiaba de color según la energía reinante en el imperio.

En la actualidad sigue considerándose un gran transformador de la energía, negativa en positiva y a pesar de que existen muchos colores, el más costoso y energético es el de color verde. Tal es su simbolismo, que es elegido como un excelente presente; por ejemplo, entre los hombres intercambiar imágenes de dos varones de jade verde es señal de amistad. Si se quiere conquistar a una mujer, se le regala una mariposa tallada en esta piedra y en forma de ave se usa para desear una larga vida.

Usalo así…
Si se lleva un dije colgado del cuello, cerca del corazón, tiene el poder de calmar la angustia y las enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular.
Para equilibrar todo el organismo debe colocarse en los tres principales centros energéticos llamados Dan Tian: abajo del ombligo, en el centro del pecho y en el tercer ojo (en la frente, entre las dos cejas), este último también ayuda a conectar el cuerpo con la mente.
Proba sus efectos recostándote diez minutos con ellos puestos y reinicia tu energía.

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