Las estrellas enamoradas

La séptima noche del séptimo mes lunar China celebra el día de los enamorados. La historia que da lugar a esta celebración nace en el firmamento, donde una vez existieron dos estrellas muy brillantes llamadas Niu Lang (masculina) y Zhi Nu (femenina) y se enamoraron perdidamente. Este sentimiento no estaba permitido en la vía láctea, por esa razón la Emperatriz Celestial, enfurecida, castigó a Niu Lang convirtiéndolo en mortal y enviándolo a la tierra. El escarmiento para Zhi Nu  consistió en que debía tejer nubes coloridas con un hilo mágico; ella nunca pudo olvidar a su amor y, cada vez que podía, observaba a Niu Lang desde las alturas.

La Emperatriz, había olvidado el incidente y estaba muy feliz con el trabajo de la muchacha, por eso le permitió bajar a la tierra junto a otras jóvenes, para disfrutar de un día en el lago.

Niu Lang no tenía una buena vida en la tierra, era parte de una familia de campesinos pobres, incluso sus padres habían muerto cuando él era pequeño. Vivía solo, en una choza, su única compañía era un viejo buey con el que araba el campo y no recordaba nada de su pasado estelar.

Un día, el buey le habló diciéndole que debía acudir al lago porque allí conocería a quien se convertiría en su esposa, además le indicó que robe de la orilla un vestido rojo. Obviamente no salía de su asombro, pero siguió el consejo.

Cuando llegó al lago se quedó observando como esos seres celestiales jugaban en el agua; se acercó cuidadosamente y retiró la ropa roja. Al caer la tarde, las jóvenes debían volver a su hogar, una a una se vistieron y elevándose mágicamente desaparecieron en el aire, quedando solamente Zhi Nu, la única despojada de su atuendo, sin él era imposible partir.

En ese momento apareció Niu Lang que, con sólo mirarla, quedó perdidamente enamorado. Ella decidió quedarse en la tierra, se casaron y tuvieron dos hijos; vivieron felices mucho tiempo.

Una tarde Niu volvió a la casa luego de un largo día de trabajo y le contó a su esposa que el buey le volvió a hablar,  le anunció que pronto moriría y que cuando esto ocurriera debía quitarle su piel y conservarla, ya que la necesitaría para elevarse al cielo. En ese momento la mujer entendió que el viejo animal era ni más ni menos que aquella estrella que había salido en defensa de la pareja ante la emperatriz y que, por ese motivo, había sido desterrado del cielo. No pudo decirle nada a su esposo, ya que éste no recordaba el pasado, pero tenía la certeza de que ese cuero era mágico. Llegado el momento Niu Lang volvió a cumplir la orden del buey.

Los días transcurrían  tranquilos, hasta que la paz se quebró, el cielo se abrió y un ejército de soldados celestiales enviados por la emperatriz se dirigió directamente a buscar a la fugitiva. Su esposo desesperado intentó rescatarla, pero fue demasiado tarde, Zhi Nu era arrastrada hacia las alturas; en ese momento recordó las palabras del buey y fue en busca de la piel, se envolvió con ella y pudo volar para intentar alcanzarla, pero al llegar al firmamento un río profundo los dividía. El llanto desesperado de los enamorados conmovió a las divinidades, quienes entendieron que su amor era realmente puro, por eso decidieron permitirles estar juntos sólo una vez al año, ese sería el séptimo día del séptimo mes.

En esa fecha se observan en el cielo dos estrellas muy luminosas que se unen, son Niu Lang Y Zhi Nu y junto a ellas dos más pequeñas, sus hijos. Esta unión es posible gracias a todas las Xi Que (golondrinas) del mundo que se reúnen para formar un puente que atraviesa la Vía Láctea.

Cuenta la leyenda que ese día, quienes se sienten debajo de un parral, podrán escuchar las lejanas voces de la pareja conversando, riendo y celebrando su amor.

Actualmente, esa noche la gente se reúne a festejar, no solamente con sus enamorados sino también con amigos y familiares. También cuelgan en las ramas de los árboles papeles de colores con deseos escritos. Una vez hecho esto, oran para que los amantes del Cielo puedan volver a reunirse, pero el deseo más pedido es encontrar al amor de su vida.

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